El proyecto Motor Verde impulsa en Grandas de Salime un modelo de reforestación con impacto social para el sector forestal

En el corazón de Grandas de Salime (Asturias), un incendio forestal en 2017 dejó una huella profunda en el paisaje y en el pueblo.

Hoy, ese mismo territorio se ha transformado en un ejemplo de cómo la restauración medioambiental puede generar un impacto social tangible y duradero. El proyecto Motor Verde en Grandas de Salime, impulsado por Fundación Repsol y Grupo Sylvestris, ha demostrado que el sector forestal no es solo un motor de desarrollo medioambiental, sino también económico y social.

Además, Grandas de Salime se ha colado en el panorama internacional del mercado de carbono al convertirse en el primer proyecto certificado por Verra en la Península Ibérica. Esta certificación fue posible gracias al trabajo conjunto entre Grupo Sylvestris, Fundación Repsol, Global Factor, Climit y Carbosur.

Este proyecto reforestó 390 hectáreas, con 505.370 árboles de 11 especies autóctonas (entre ellas rebollo, abedul, pino radiata y madroño), dejando 87 hectáreas para certificarlas con Verra y el restante para certificar bajo la Oficina Española de Cambio Climático (OECC).

Más allá de la restauración forestal del terreno, el informe de medición de impacto social, elaborado en 2025, por la consultora especializada en mediciones de impacto social, Siembra Energía Social, cuantifica las acciones generadoras de impacto y monetiza el retorno social de la inversión, lo que convierte al proyecto en un referente para las empresas forestales comprometidas con la sostenibilidad y el desarrollo del territorio.

Un enfoque de triple impacto: medioambiental, social y económico

Motor Verde nace con el objetivo de generar un triple impacto positivo. En Grandas de Salime, esto se traduce en:

  • Absorción de más de 200.000 toneladas de CO₂ durante los próximos 50 años que contribuyen mitigar el cambio climático.
  • Restauración de un área natural degradada, con criterios de biodiversidad y selección de especies autóctonas y que es una zona de paso de especies en peligro de extinción como el oso pardo, el lobo ibérico y el urogallo.
  • Generación de empleo local y dinamización de la economía rural: durante la reforestación de Grandas de Salime, se crearon 61 empleos directos, 19 de ellos pertenecientes a personas en situación de vulnerabilidad y 5 puestos más en la fase de mantenimiento. Además, se generaron 169 empleos indirectos (153 en la fase de reforestación y 16 en la de mantenimiento).
  • Desde el punto de vista económico, la estrategia priorizó el empleo local y la proximidad de proveedores, dinamizando el tejido económico de la zona. Esta apuesta por la cadena de valor forestal local contribuye a la fijación de población en las zonas rurales, uno de los grandes retos del sector forestal en la Península Ibérica. Además, cabe destacar la generación de alianzas con entidades sociales, como Cáritas Asturias y Fundación Santa María la Real.

Formación y desarrollo de capacidades

El proyecto no se limitó a la creación de empleo. Fue un paso más allá y se diseñó un plan de formación con orientación laboral tanto para los trabajadores (formaciones en prevención de riesgos laborales y en competencias transversales) y para la población rural (en cultura digital, emprendimiento rural y sensibilización al cambio climático).

En total, se beneficiaron 163 personas a las que se les impartieron un total de 588 horas de formación, fortaleciendo el capital humano del territorio y mejorando la empleabilidad de la población local.

Valor social añadido y tecnología para la prevención

Una de las innovaciones del proyecto fue la instalación de una solución tecnológica desarrollada por nuestro socio Hispasat para la detección temprana de incendios. Esta herramienta no solo protege el bosque reforestado, sino que aporta seguridad al entorno y refuerza la resiliencia del territorio frente a futuros riesgos.

Además, la involucración de Hispasat tuvo un impacto más allá de este sistema de detección temprana de incendios e instaló una antena de wifi gratuito en una pedanía cercana: Berducedo. Esta antena no da servicio unicamente a los lugareños sino también a los peregrinos del Camino de Santiago.

Medición rigurosa del impacto social generado

En este proyecto de Grandas de Salime, grupo Sylvestris ha querido ir más allá y medir el impacto social del mismo, convirtiéndose en la primera empresa del sector forestal que realiza este tipo de estudios.

El análisis, elaborado por una consultora externa y especializada en la medición del impacto social (Siembra Energía Social) tradujo todas estas acciones realizadas en el territorio en un SROI (Social Return on Investment) resultando que, por cada euro invertido en el proyecto, el retorno social de la inversión ha sido de 6,51 €.

El estudio utiliza una metodología propia basada en dos métodos distintos: en la Teoría del Cambio y el Social Return On Investment (SROI). Este enfoque permite cuantificar el valor social generado por cada euro invertido.

Este SROI de 6,51€, incluye tanto el impacto intrínseco (reforestación, empleo, recuperación del ecosistema) como el valor compartido (formación, apoyo a colectivos vulnerables, dinamización económica).

Cinco dimensiones del impacto

El análisis del proyecto se estructura en cinco dimensiones clave:

  • Qué: Reforestación de un espacio forestal degradado, generación de empleo e inclusión social y mejora de la calidad de vida de los habitantes.
  • Quién: Beneficiarios directos e indirectos, incluyendo el ayuntamiento, la población local, empresas locales, población vulnerable y administraciones.
  • Cuánto: El 82% del valor social generado se concentra en el área de influencia más próxima.
  • Contribución: No existían planes ni fondos públicos para la recuperación del espacio quemado.
  • Riesgos evitados: Estabilización del suelo, control de la erosión, prevención de incendios y restauración de la fauna y flora local.

Conclusión: una hoja de ruta para el sector forestal

El proyecto de Motor Verde en Grandas de Salime, demuestra que los proyectos forestales pueden ser mucho más que una intervención ambiental. Cuando se diseñan con una visión integral, generan empleo, fortalecen comunidades, dinamizan economías locales y aportan soluciones reales al cambio climático.

Para las empresas forestales, este proyecto ofrece una hoja de ruta clara: integrar el impacto social en la planificación, medir los resultados con rigor y apostar por alianzas locales. El retorno no solo se mide en hectáreas reforestadas, sino en vidas transformadas y territorios revitalizados.

El sector forestal tiene ante sí una oportunidad histórica de liderar la transición hacia un modelo de desarrollo sostenible. Grandas de Salime ya lo está haciendo.

Más información: Grupo Sylvestris (www.gruposylvestris.com)