Incendios forestales: el carbono que vuelve a la atmósfera

La campaña de 2026 vuelve a mostrar que proteger los sumideros forestales exige gestión, prevención y territorios vivos durante todo el año.

Evolución de las emisiones diarias de carbono y de los aerosoles procedentes de los incendios forestales sobre la península ibérica, entre el 21 y el 29 de julio de 2026. Fuente: CAMS Fire Emissions Watch, Copernicus

La gravedad de los incendios forestales registrados durante el verano de 2026 ha vuelto a poner de manifiesto sus graves consecuencias humanas, ambientales, territoriales y económicas. Pero los incendios presentan también una dimensión climática menos visible: liberan a la atmósfera parte del carbono acumulado durante décadas en la vegetación y los suelos y comprometen temporalmente la capacidad de los ecosistemas forestales para seguir absorbiendo CO₂.

A partir de los datos de Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), el Foro de Bosques y Cambio Climático analiza las emisiones estimadas en lo que va de 2026 y las correspondientes a 2025, el año con el récord de emisiones desde 2003.

2026: una campaña que ya supera ampliamente la media

Según las estimaciones de EFFIS, hasta el 5 de agosto las emisiones de CO₂ asociadas a los incendios forestales en España han alcanzado los 8,34 millones de toneladas, frente a los 1,85 millones registrados durante el mismo periodo de 2025. Solo en el mes de julio de este año se emitieron aproximadamente 6,7 millones de toneladas, alrededor de siete veces más que en julio del año anterior.

2025: el máximo de emisiones de la serie histórica

Para comprender hasta dónde puede llegar el impacto climático de una campaña especialmente grave, es necesario mirar a 2025. Según EFFIS, los incendios en España durante 2025 generaron unas emisiones estimadas de 19,1 millones de toneladas de CO₂, frente a una media anual de 5,47 millones en el periodo 2003-2025. Las emisiones de 2025 fueron, por tanto, aproximadamente tres veces y media superiores a la media, y superaron también las registradas en 2022, hasta entonces el año con mayores emisiones de la serie.

Como referencia orientativa, los incendios forestales de 2025 emitieron una cantidad de CO₂ similar a la generada por todo el transporte del país durante aproximadamente dos meses y medio.[1]

[1] La comparación es únicamente orientativa, ya que los datos de EFFIS y del avance del Inventario Nacional de gases de efecto invernadero se obtienen mediante metodologías diferentes. Su finalidad es facilitar la comprensión de la magnitud de las emisiones asociadas a los incendios, no equiparar ambas fuentes dentro del Inventario Nacional.

El impacto sobre el sumidero forestal

La grave campaña de incendios de 2025 tuvo también reflejo en el balance nacional de absorciones. Según el avance provisional de emisiones publicado por el MITECO, el sector de usos de la tierra, cambios de uso de la tierra y selvicultura (LULUCF) retiró de la atmósfera 50,45 millones de toneladas de CO₂ equivalente, compensando el 18,6 % de las emisiones brutas nacionales. Las tierras forestales concentraron la mayor parte de este sumidero, aproximadamente el 92,6 % del saldo neto del sector. No obstante, la capacidad de absorción de LULUCF disminuyó un 2,8 % respecto a 2024, principalmente debido a la elevada superficie afectada por los incendios forestales.

Actuar antes, no después

El Foro de Bosques y Cambio Climático viene defendiendo desde hace años que la respuesta frente a los incendios forestales no puede limitarse al dispositivo de extinción durante los meses de mayor riesgo, sino que debe comenzar mucho antes, mediante la gestión forestal y territorial durante todo el año.

Esta reivindicación tomó forma tras la grave campaña de 2022, con el manifiesto sobre la singularidad de los bosques ibéricos y otros terrenos forestales mediterráneos, promovido por el Foro junto con Ecologistas en Acción, Greenpeace España y WWF España. El documento advertía que la combinación del cambio climático, el abandono rural y la falta de gestión había convertido buena parte de los paisajes agroforestales ibéricos en escenarios de alto riesgo.

Cuatro años después, los incendios de 2025 y 2026 confirman que aquel diagnóstico sigue plenamente vigente. Por ello, este año el Foro se ha sumado a la iniciativa «Actuar antes, no después: cinco compromisos frente a los incendios forestales», impulsada por la Fundación Pau Costa. La propuesta reclama a las administraciones un compromiso de Estado que permita superar la respuesta reactiva y avanzar hacia paisajes vivos, diversos y resilientes, poblaciones mejor preparadas y un medio rural con futuro.

Firma la petición y súmate a los cinco compromisos frente a los incendios forestales